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¡Ponele música! | Rodolfo Edwards

$ 24.000,00

El tiempo pasa para todo el mundo pero para Edwards es una botella que mantiene a salvo, con un poema adentro. Corre por la ciudad con la botella entre los brazos, con la firmeza con la que se sostiene a un recién nacido, de Palermo a la ciudad vieja pasando por la punta del Obelisco y la calesita que gira desencajada, como los años que pasan y deja a la juventud en estado de promesa. 

Con su rayo láser lingüístico, Edwards propone a quien lee unirse a su tribu mientras ve pasar a los que fueron, a los que pudieron y a los que se quedaron en el camino, a las que amó y a las que tomó de la mano para correr a su ritmo. (“En departamentos de un ambiente/ asombramos al mundo/ con nuestros asombros/ vigilamos el capricho/ como una flor de oro”). Es un juego: ¿Quién se anima a escribir con el corazón de los besos robados, de los amigos congelados en el clímax de la noche? Una imagen: el ritual del whisky y todos apretaditos con las mejillas coloradas mirando el amanecer de la vida. 

“Nací en el Riachuelo/ Mis juguetes fueron/ barcos de verdad” Es tal la frescura, tal la crocancia, tal el sex appeal de estos poemas que pienso en Edwards como el poeta que todos y todas queremos ser. El primero, el más rápido, el que parece que no porque se arrima sutil y de repente te das cuenta que puso las palabras más simples para alumbrar la noche. ¿Qué es ese fango? Acaso es la niebla patinosa en la que estamos antes de leer este libro.  

Poeta, crítico literario, periodista cultural, organizó ciclos de lectura y perfo en los 90 y participó de la mítica revista 18 whiskys. Publicó poemarios y ensayos, es un referente cultural de nuestro país. 

“Escribo por fuera del poema/ buscando las palabras”, versea, y ya no me siento tan sola con mis ganas de leer hasta sentir el peso del error.

—Flor Monfort